Proyecto Alejandra o Perder el miedo a crear

Jordi Ciurana, alumno de segundo curso del Ciclo Formativo de Grado Superior en “Técnicas de actuación teatral”, comparte con nosotros la experiencia que ha vivido con otras compañeras y compañeros de su mismo curso al plantearse un proyecto escénico para la convocatoria de la actividad del Tast Escènic 2016, organizada por nuestro centro, programa de actuaciones libre de los alumnos de estudios profesionales que ofrece la oportunidad de crear o revisar libremente ejercicios hechos en clase (en todas las asignaturas), o / y de experimentar libremente proyectos e ideas propias, y presentarlas ante los compañeros, amigos y familiares.

Proyecto Alejandra o Perder el miedo a crear

“El germen de Alejandra nace durante un trayecto de tren entre Pineda de Mar y Barcelona, ​​volviendo de uno de esos bolos que haces “para sobrevivir”. Durante el viaje Àlex, Ane y yo comentábamos que a menudo teníamos ideas o ganas de ‘hacer’, cosas, así en general, pero no encontrábamos el momento de arrancar. Una situación indefinida a medio camino entre la procrastinación creativa (tendencia patológica a diferir o remitir una acción al día siguiente) y el horror vacui escénico.

Buscando poner fin a esta situación -sin demasiado esperanzas llegué a casa y me puse a buscar algo que me sirviera de inspiración. Después de revisar algunos textos, apuntes e ideas desordenadas en alguna libreta me vino a la mente uno de los primeros poemas de Alejandra Pizarnik con que me topé.

Decía: “Buscar. No es un verbo sino un vértigo. No indica acción. No quiere decir ir al encuentro de alguien sino yacer porque alguien no viene “. Estas 25 palabras habían quedado grabadas a fuego en mi cerebro una temporada, como si de un desafortunado y premonitorio epitafio se tratara.

Ahora me volvían a la mente como aquel pretexto que necesitaba como punto de partida de mis inquietudes. Recuperé de mi escasa biblioteca la Poesía Completa de la autora argentina, un regalo de Sant Jordi de un exnovio que por entonces estudiaba filología inglesa y que, de alguna manera, me enseñó a encontrar la belleza en lo horrible para la mayoría. Me puse a leer y anotaba temas, ideas y palabras recurrentes en los versos de Pizarnik. La soledad, el abandono, la muerte, el silencio y los espejos eran algunas de estas imágenes que capté tras una primera lectura de muchas poesías que años atrás había pasado por alto. Más tarde me di cuenta de que detrás de toda esta niebla metafórica había, a mi modo de entender, la cuestión de la identidad propia. Lo vi claro al sencillo poema ‘Sólo un número’ que abre nuestra pieza, y que Pizarnik escribió en 1956:

alejandra alejandra

Debajo estoy yo

alejandra

El proceso

A partir de ese momento comenzaron a aparecer imágenes en mi cabeza que guardaban relación con las palabras de la poetisa. Imágenes, acciones y situaciones que había que ordenar y probar en escena, donde es imprescindible que funcionen. Después de leer y releer muchas piezas hice una elección inicial que afrontaba la cuestión de la existencia desde dos ópticas diferentes: la propia y la ajena. ¿Cómo soy? ¿Cómo me ven los demás? ¿Cómo me modifica la sociedad? ¿Es posible la autenticidad en un mundo que nos juzga y nos coarta constantemente?

Projecte Alejandra o perdre la por a crear

Con el material reunido expuse la idea a mis compañeros de el timbal con los que había surgido la idea: Alex, Ane y Marc. Durante dos semanas nos instalamos en las salas de ensayo del centro para investigar qué nos provocaban las palabras de Pizarnik a nivel corporal, a la vez que poníamos a prueba algunas de las imágenes que se nos habían acudido. Con el antiquísimo método de ensayo y error -nunca mejor dicho- y con la dificultad de no tener a nadie externo que nos garantizara qué funcionaba y qué no, fuimos construyendo un relato que constantemente se modificaba pero que tenía una voluntad clarísima: provocar algo en el espectador.

Probando, probando llegamos al 20 de mayo de 2016, cuando lanzándonos a la piscina presentamos ante profesores, padres y alumnos nuestra criatura, a quien pusimos por nombre “Alejandra “, haciendo honor a la autora de las palabras que llenaban los 15 minutos de espectáculo.

Premios Increscènic en Fort Pienc

A partir de ahí comenzó una nueva etapa cuando, el lunes siguiente, nuestra profesora Montse Bernad nos propuso que presentáramos la pieza al concurso Increscènic que organizaba el Eix de Comerciants Fort Pienc. La propuesta era hacer un lavado de cara a la pieza bajo su dirección y probar suerte en el certamen.

Todos estuvimos de acuerdo y nos pusimos manos a la obra, ya que sólo teníamos tres semanas para hacer las modificaciones convenientes. Trabajando con Montse detectamos varios problemas fundamentales: la ausencia de personajes, músicas poco integradas y una estructura que presentaba cuadros aislados, es decir, no había continuidad entre una escena y la siguiente. En pocas palabras, le dimos un valor dramatúrgico más consistente y lo vestimos.

Projecte Alejandra o perdre la por a crear

A la Fira d’Arts Escèniques 2016 Fort Pienc

El 2 de julio de 2016 presentamos la nueva versión de nuestra pieza en el marco de la Feria de Artes Escénicas que organiza la Asociación de comerciantes Eix de Fort Pienc. Fue un bolo complicado dadas las circunstancias, principalmente ambientales: en la calle, junto a la parada del tranvía, con el mercado de los Encants a pleno rendimiento en el otro lado y las obras de la plaza de las Glòries como banda sonora. Fue todo un reto para nosotros tener que captar la atención del público y hacerles llegar el mensaje, pero finalmente nos salimos bastante bien y el jurado decidió otorgarnos el primer premio.

De alguna manera, habíamos conseguido nuestro objetivo. Así lo constatamos el día de la entrega de premios, el pasado 30 de septiembre, cuando algunos miembros del jurado se nos acercaron para felicitarnos y también para hacernos saber que aquel día de julio, Alejandra ‘va despertar algo en su interior, lo cual es, tal y como yo lo entiendo, una de las principales funciones del teatro.

Jordi Ciurana

11 de octubre de 2016