Fiare y Coop57, empresas que demuestran que otro capitalismo es posible (1)

Primera parte de un extenso artículo publicado en la revista digital Jot Down por Gonzalo Toca, y recomendado por la Federación de Cooperativas de Trabajo de Cataluña.

FIARE Y COOP57

Peru Sasía, consejero de Fiare Banca Etica, como él mismo reconoce, es un indignado adelantado a su tiempo y ese es el espíritu de la peculiar cooperativa que preside desde que empezó a soñarla en 2000 y abrió sus puertas tres años después de la mano de universidades, redes de economía solidaria, ONG y el apoyo de Cáritas. Su Fundación de Inversión y Ahorro Responsable, mejor conocida como FIARE, obtuvo el 16 de julio de 2014 la última autorización que necesitaba para operar como entidad financiera en España de la mano de la Banca Popolare Etica, con quien se fusionaron dos años antes para absorber rápidamente su larga experiencia compitiendo de tú a tú con bancos convencionales en Italia y ganar peso hasta alcanzar las cincuenta mil colaboradores. Los socios de FIARE habrán invertido desde que se pusieron en marcha hasta que inauguren en otoño su primera sucursal a pie de calle en Bilbao, que es donde nacieron, alrededor de cuatro millones de euros… «Y eso sin contar con lo que nos hubiera costado el trabajo voluntario que no hemos tenido que pagar o el alquiler de los espacios que nos han cedido gratuitamente», advierte Sasía para remachar, a renglón seguido, que «todo lo hemos hecho sin deudas, sin deber nada a nadie».

El primer gran puntal de los principios de esta empresa, según su presidente, es «responder al derecho al crédito que tienen iniciativas como el pequeño cooperativismo, el comercio justo, la cooperación al desarrollo, la agricultura ecológica, la lucha contra la exclusión o la formación en determinados valores». Uno de los muros que muchas propuestas serias y viables de este tipo no pueden sortear pasa por el acceso a financiación, que es costosísima, y el poco interés que despiertan en unos bancos que están diseñados para mirar sus beneficios con la calculadora en la mano y no mediante el dificilísimo y escurridizo Excel del impacto social.

El segundo gran puntal consiste en lo que Peru Sasía llama «construir ciudadanía», es decir, en «generar una red de seguridad de organizaciones comprometidas con el proyecto, que, por ejemplo, en 2014 llegaron a quinientas en toda España». De esta forma, la entidad financiera ya no es simplemente una empresa, sino una enorme comunidad con docenas de tentáculos esparcidos geográficamente. Su función también recuerda, en parte, a aquellas pequeñas sucursales bancarias de los pueblos que, más allá de prestar o captar dinero, ayudaban a vertebrar la vida en común de Paco el panadero, Patricia, la dueña del bar con las mejores croquetas de queso, o Juan, el señorito que paseaba su nuevo tractor por los trigales como si fuese un Rolls-Royce.

El tercer gran puntal está directamente relacionado con «recoger la indignación de unas personas que necesitan saber y decidir qué se hace con su dinero en todo momento», algo que comparten desde hace años los liberales, que reclaman que todas las entidades informen, pidan permiso y paguen a los titulares de los depósitos utilizados para financiar sus operaciones de crédito. El presidente de FIARE se propone conseguirlo estableciendo «un canal continuo de comunicación y consulta con nuestros clientes», que crecen como ciudadanos al asumir la responsabilidad sobre cómo se utilizan sus ahorros y sobre los riesgos que comportan sus decisiones. Es cierto que no les ofrecerán cualquier proyecto de inversión, sino «solo aquellos que superen el doble corte de una comisión específica e independiente que evalúe el impacto social y de una comisión de viabilidad económico-financiera tan rigurosa o más que la del resto de las entidades». No quieren contribuir a empedrar el infierno con otra ración de buenas intenciones.

Fiare y Coop57, empresas que demuestran que otro capitalismo es posible (1)

NO ES UN PAÍS PARA OPACOS

De ese peligro también huyen los catalanes de Coop57, una cooperativa de crédito que entre 2008 y 2013 concedió treinta y cinco millones de euros en préstamos. «Todos se concedieron después de un estudio técnico absolutamente financiero, con la mayor transparencia, especialmente de cara a nuestros socios, y por supuesto con una evaluación de impacto social», advierte su responsable de comunicación  Xavier Teis.

Fiare y Coop57, empresas que demuestran que otro capitalismo es posible (1)Coop57 nació en 1995 para ayudar a algunos de los trabajadores de la editorial Bruguera, el sello de Zipi y Zape y Mortadelo y Filemón, a intentar colectivizar una empresa que se derrumbó después de muchos tumbos en 1986 y a financiar la transición del empleo de toda la vida a un mercado laboral ayuno de certidumbres. Bruguera era una vieja pyme familiar, fundada por Juan Bruguera Teixidó en 1910 con otro nombre, El Gato Negro, y una estructura típicamente piramidal. Los gestores en los que delegó la tercera generación de la familia no fueron capaces de lidiar con la crisis económica de principios de los ochenta, pasaron de lo piramidal a lo faraónico sacando al mercado muchos más títulos de los que podían vender para obtener grandes beneficios y, finalmente, contrajeron una deuda que terminó arrasando el mismo proyecto que publicó Crónica de una muerte anunciada por primera vez en España tan solo cinco años antes de anunciar su propia muerte. Esa experiencia, trufada de ironía y tragedia, condicionó unos principios fundacionales de Coop57 que, según Xavier Teis, pasan por «apostar por una economía basada en las personas, por ser una empresa organizada democráticamente, por dar prioridad a la inserción laboral y por producir con vistas a satisfacer las necesidades humanas y no a maximizar el beneficio».

En 2014 batieron su récord al alcanzar el número de seiscientas entidades financiadas, unas entidades de servicios que tienen que ser siempre miembros de la cooperativa, y la cifra de tres mil socios colaboradores, que depositan voluntariamente sus ahorros a cambio de participar en las decisiones estratégicas de la empresa y de obtener unos intereses que se establecen anualmente en asamblea. De un modo parecido a FIARE, surfearon con maestría el tsunami de la indignación que cristalizó en 2011 hasta el punto de que las aportaciones de los socios colaboradores, que pueden perderse totalmente si quien recibe el crédito no devuelve el dinero, pasaron de siete millones y medio de euros en 2010 a más de veinte millones de euros solo tres años después. Incluso muchos de los indignados que no abrían sus propios negocios para mejorar el capitalismo o reemplazarlo por otro sistema apostaban por apoyar plataformas que sí parecían cumplir con aquella misión.

Gonzalo Toca

El Timbal, Centre de Formació i Creació Escènica es desde 2010, cooperativa de trabajo asociado (SCCL) y miembro de la Federación de Cooperativas de Trabajo de Cataluña (FCTC) y de la Cooperativa de servicios financieros éticos y solidarios COOP57.