Pepe Rubianes, cinco años / Pepe Rubianes, cinc anys

Pepe RubianesEstos días hará, el 1 de marzo, se cumplen cinco años de la muerte de Pepe Rubianes,  actor y monologuista singular que ha dejado una huella imborrable en todos aquellos que tuvieron la suerte de conocerle y disfrutar de su particular manera de hacer teatro.  Queremos aprovechar para recordarlo y hacernos eco de una campaña que se ha iniciado para que tenga una calle del barrio de la Barceloneta, tal y como el consistorio se había comprometido en su momento.

El colectivo Las Viudas de Pepe, que lo componen Joan Manel Serrat, Joan Gràcia, Joan Lluís Bozzo, María Rosales, Carles Flavià, Pep Molina, Lucila Aguilera, Manel Pousa y Josep Parramon, instan a las autoridades para que el conocido actor y monologuista singular tenga su propia calle. Escuchémosles:

” ¿Cinco años ya? Parece que no haga tanto tiempo. Esto sucede porque la velocidad con la que transcurre la vida es vertiginosa, pero también porque los que lo quisimos y admiramos nos da la impresión de que su recuerdo y el eco de las risas que provocaba no se ha desvanecido. Todavía está muy presente. Soy testigo de la cantidad de veces que, cenando con él, se acercaba alguien para conversar, comentar algún suceso de la actualidad, compartir una referencia al sexo, el amor o la pareja (que junto con la política era su tema predilecto). Y esto ocurría porque el pueblo veía en él a alguien que formaba parte de su vida, alguien que, con el descaro del bufón, osaba espetarle a los poderosos y a los intransigentes (agrupados según su terminología en el apartado fachas) las insolencias, las burlas y los zarpazos verbales que todos deseábamos que alguien dijera.

Nos encarnaba con su gracia y su mala leche. Y esto sigue plenamente vigente. Cuántas veces me habrán comentado a lo largo de estos años: «Ay, si Pepe estuviera aquí, presenciando el lamentable espectáculo de la corrupción, los abusos del poder político y financiero, la crueldad despótica con la que se ordenan los desahucios, el horror de hurtar el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo». Hay un acento desolado en los espectadores que nos hemos quedado sin Pepe: él habría puesto en su lugar a toda esta patulea de malhechores, chorizos e irresponsables y, a golpe de carcajada, los habría hecho caer en el abismo del ridículo de donde nunca debieron salir.

¡Cómo nos reiríamos de ellos si Pepe estuviera aquí! Porque, a diferencia de la inmensa mayoría de humoristas del país, de monologuistas de stand-up comedy televisiva que extraen su humor de las costumbres y los tópicos más sudados, Pepe tenía una mirada extremadamente cívica sobre sus contemporáneos. Emitía un juicio político sobre todo lo que veía, y opinaba sin rodeos, con una fuerza cómica que los dioses le habían regalado y que él ofrecía sin ningún tipo de avaricia, a manos llenas. Él no soportaba a los humoristas que se declaraban «apolíticos». Creía que nadie tiene derecho a quedarse cómodamente instalado fuera de la realidad de cada día y que, quien lo hace, es un ignorante o un cínico.

pepe rubianes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con motivo del quinto aniversario de su muerte, la gente de EL PERIÓDICO quiere reavivar la demanda popular, que surgió a raíz de su muerte, de dar su nombre a una calle de Barcelona. Un grupo de amigos y amigas íntimos de Pepe ya hicimos una escenificación de esta demanda cuando se cumplía el primer año de su fallecimiento, pegando encima de los letreros de la calle del Almirall Cervera una pegatina del mismo tamaño y formato con el nombre de Pepe Rubianes, actor galaico-català. Los rótulos se mantuvieron algunos días, hasta que el ayuntamiento los retiró. Ahora, transcurridos los cinco años protocolarios que se piden para dedicar una calle a alguien, somos muchos los que nos sumamos a la campaña y pedimos que el alcalde Trias  haga realidad lo que el alcalde Hereu prometió en su momento. Una CALLE DE PEPE RUBIANES  haría una Barcelona más simpática, más atrevida y más comprometida con el teatro y sus mitos. A él ya le da igual que su amada Barcelona le dedique o no una calle. La calle nos la debemos a nosotros, los que le admirábamos; los que queremos que nuestra ciudad le devuelva una chispa de la alegría que él le regaló.”

Las viudas de Pepe

Este artículo salió en El Periódico de Cataluña, el día 11 de febrero del 2014

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Pepe RubianesAquests dies farà, el 1 de març, es compleixen cinc anys de la mort de Pepe Rubianes, actor i monologuista singular que ha deixat una petjada inesborrable en tots aquells que van tenir las ort de conèixer-li i gaudir de la seva particular manera de fer teatre. Volem aprofitar per a recordar-lo i fer-nos eco d’una campanya que s’ha iniciat perquè tingui un carrer del barri de la Barceloneta, tal com el consistori s’havia compromès en el seu moment.

El col·lectiu Les Vídues de Pepe, que ho componen Joan Manel Serrat, Joan Gràcia, Joan Lluís Bozzo, María Rosers, Carles Flavià, Pep Molina,  Lucila Aguilera, Manel Pousa i Josep Parramon, insten a les autoritats perquè el conegut actor  tingui el seu propi carrer. Escoltem-los:

” Cinc anys ja? Sembla que no faci tant temps. Això succeïx perquè la velocitat amb la qual transcorre la vida és vertiginosa, però també perquè els qui  ho vam estimar i admirem ens fa l’efecte que el seu record i l’eco dels riures que provocava no s’ha esvaït. Encara està molt present. Som testimoni de la quantitat de vegades que, sopant amb ell, s’acostava algú per a conversar, comentar algun succés de l’actualitat, compartir una referència al sexe, l’amor o la parella (que juntament amb la política era el seu tema predilecte). I això passava perquè el poble veia en ell a algú que formava part de la seva vida, algú que, amb el descaro del bufó, gosava  espetar als poderosos i als intransigents (agrupats segons la seva terminologia en l’apartat fatxes), les insolències, les burles i les urpades verbals que tots desitjàvem que algú digués.

Ens encarnava amb la seva gràcia i la seva mala llet. I això segueix plenament vigent. Quantes vegades ens hauran comentat al llarg d’aquests anys: «Ai, si Pepe estigués aquí, presenciant el lamentable espectacle de la corrupció, els abusos del poder polític i financer, la crueltat despòtica amb la qual s’ordenen els desnonaments, l’horror de furtar el dret de la dona a decidir sobre el seu propi cos». Hi ha un accent desolat en els espectadors que ens hem quedat sense Pepe: ell hauria posat en el seu lloc a tota aquesta patuleia de malfactors, xorissos i irresponsables i, a cop de riallada, els hauria fet caure en l’abisme del ridícul d’on mai hagueren de sortir.

Com riuríem d’ells si Pepe estigués aquí! Perquè, a diferència de la immensa majoria d’humoristes del país, de  monologuistes de  stand-up comedy televisiva que extreuen el seu humor dels costums i els tòpics més suats, Pepe tenia una mirada extremadament cívica sobre els seus contemporanis. Emetia un judici polític sobretot el que veia, i opinava sense embuts, amb una força còmica que els déus li havien regalat i que ell oferia sense cap tipus d’avarícia, a mans plenes. Ell no suportava als humoristes que es declaraven «apolítics». Creia que ningú té dret a quedar-se còmodament instal·lat fora de la realitat de cada dia i que, qui ho fa, és un ignorant o un cínic.

Amb motiu del cinquè aniversari de la seva mort, la gent d’EL PERIÓDICO vol re avivar la demanda popular, que va sorgir arran de la seva mort, de donar el seu nom a un carrer de Barcelona. Un grup d’amics i amigues íntims de Pepe ja vam fer una escenificació d’aquesta demanda quan es complia el primer any de la seva defunció, pegant damunt dels rètols del carrer del Almirall Cervera un adhesiu de la mateixa grandària i format amb el nom de Pepe Rubianes, actor  galaico-català. Els rètols es van mantenir alguns dies, fins que l’ajuntament els va retirar. Ara, transcorreguts els cinc anys protocol·laris que es demanen per a dedicar un carrer a algú, som molts els quals ens sumim a la campanya i vam demanar que l’alcalde Trias faci realitat el que l’alcalde Hereu va prometre en el seu moment. Un CARRER DE PEPE RUBIANES faria una Barcelona més simpàtica, més atrevida i més compromesa amb el teatre i els seus mites. A ell ja li dóna igual que el seu estimada Barcelona li dediqui o no un carrer. El carrer ens la devem a nosaltres, els quals li admiràvem; els quals volem que la nostra ciutat li retorni una espurna de l’alegria que ell li va regalar.”

Les vídues de Pepe

Aquest article va sortir en El Periódico de Catalunya, el dia 11 de febrer del 2014.