ESTUDIAR INTERPRETACIÓN. DUDAS, DUDAS Y MÁS DUDAS

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¿Cuál es el mejor momento para empezar a hacer teatro? ¿Soy demasiado mayor para ser actor/actriz? ¿O soy demasiado joven? ¿Puedo ser actor/actriz si no he empezado desde pequeño? ¿Puedo ser profesional de la actuación si ya estoy estudiando en la universidad o trabajando? Tengo claro que quiero ser actor/actriz pero todavía soy menor de edad, ¿cómo lo hago?

 

Muchas de estas preguntas son extraídas de conversaciones, correos y llamadas de personas que se ponen en contacto con la escuela el timbal movidas por las ganas de hacer teatro y también por las mil incertidumbres que plantea esta intención. Intentaremos responderlas para explicaros qué opinamos al respecto y ayudaros a aclarar vuestras ideas.

 

Respecto a la primera pregunta queremos ser claros: no existe una edad «ideal» para empezar a hacer teatro. Ahora bien, en la infancia, por ejemplo, no hablamos específicamente de “hacer teatro” sino más bien del entrenamiento de la “expresión dramática” y del “juego dramático”. En el timbal se ofrece formación que pretende potenciar las sensibilidades artísticas y comunicativas de niños y niñas entre 7 y 12 años y las actividades están diseñadas específicamente para esta etapa evolutiva, para que, a través del juego dramático y la conciencia corporal, puedan desarrollarse y crecer en un laboratorio de comunicación y experimentación de la relación con los demás y en la expansión del imaginario, tan importante siempre pero especialmente cuando el cerebro está en pleno desarrollo. 

Puede ocurrir (y ocurre) que algunos/as de estos niños/as, cuando crecen y se convierten en adolescentes quieran continuar haciendo teatro, pues han descubierto que es un fantástico espacio de libertad donde expresarse, dónde volcar y compartir inquietudes y dónde poder seguir desarrollando la creatividad y la mirada amplia de la realidad que nos rodea y de las relaciones con el resto. Es entonces cuando comienzan a hacer Teatro Joven, de donde generalmente, además, salen amistades muy profundas. También es muy común que alguien que de menor no haya hecho teatro, en esta época especialmente intensa que suele ser la adolescencia, encuentre en el teatro un refugio para expresarse, una herramienta para superar bloqueos y timideces y una forma de encontrar relaciones entre iguales desde otro espacio que no sea el instituto.


También puede ocurrir (y ocurre), que algunos de estos adolescentes, cuando deben elegir sus estudios se planteen la formación actoral como una posibilidad real para su futuro. Es entonces cuando vendrá el momento de las pruebas de acceso y del inicio de unos estudios vocacionales desde una perspectiva profesional y por tanto, donde no sólo se expresarán y jugarán sino que también tendrán que poder construir y ejecutar partituras de ficción , convirtiéndose en especialistas en comunicación.

Si has llegado hasta aquí y ya no te sientes tan adolescente, no sufras.

También existe su caso. ¡De hecho es muy común! Hay mucha gente que siempre ha querido hacer teatro y que, por obligaciones, miedos u otros motivos ha ido posponiendo esta idea. Algunos de ellos/as vendrán a realizar cursos regulares dos horas a la semana durante unos años y se llevarán aprendizajes y vivencias que les harán más felices/as y que mejorarán las competencias en sus diferentes profesiones, fuera de la escuela de teatro. Habrá otros/as que directamente querrán apostar por hacer de su vocación su profesión y compatibilizarán durante unos años estudios en la universidad o trabajos de otros ámbitos con la formación profesional. De este modo, harán, por fin, realidad su sueño de poder dedicarse a ser intérprete.

 

Éstos son algunos de los ejemplos de cómo la edad y las circunstancias hacen que haya tantos caminos como personas.

Lo que sí es seguro es que ninguno/a ha tenido que renunciar a la experiencia que nos ofrece el teatro, experiencia que nos acerca a otros papeles y a otras perspectivas. Y esto es lo que de verdad importa.

Además, ¡cada edad tiene sus ventajas!

Es cierto que cuando eres joven tienes mucha energía y tiempo de sobra de antemano para probar, equivocarte, rectificar y replantear tu camino, ¡pero empezar de adulto tiene sus puntos a favor también! La madurez juega mucho a tu favor….has vivido más y por tanto puedes tener una mejor comprensión del comportamiento humano, lo que es extremadamente valioso para esta profesión. Además, normalmente tienes las cosas más claras y vas a por ellas con decisión.

En definitiva, tengas la edad que tengas, siempre es un buen momento para empezar a estudiar teatro e interpretación en el timbal, ¡así que si sientes que es tu momento no lo dejes escapar!