8M HOY Y SIEMPRE

  • el timbal COMPROMETIDO SOCIALMENTE

Profesoras y alumnas de el timbal hablan sobre feminismo y profesión.

Se habla de que a lo largo de la historia, han existido tres oleadas feministas: el feminismo ilustrado del s XVII, el liberal sufragista que reclamó el derecho a voto a partir del s XIX y el feminismo contemporáneo, moldeado por fenómenos tan modernos como la comunicación, la publicidad o la política.

El pensamiento feminista se ha ido adaptando a cada época y, hoy, día 8 de Marzo (Día Internacional de la Mujer) , hemos querido hablar con algunas profesoras y alumnas de la escuela para compartir juntas cómo ven (y viven) la situación de la mujer hoy en día y para revisar el impacto de ésta en la profesión.

Alba, Mònica y Montse son profesoras de interpretación en El Timbal, Centro de Formación Escénica.

Emma y Núria son alumnas de segundo curso de los itinerarios profesionales de la escuela, Ciclo Formativo y Plan de Formación, respectivamente.

Las cinco son mujeres y actrices. Les preguntamos cómo ven la situación de la mujer actualmente.

– Las desigualdades es todavía una realidad y se ven reflejadas en múltiples ámbitos –dice Montse– La situación se sigue perpetuando a lo largo de los años debido al modelo androcéntrico y patriarcal que existe en la sociedad.

– Sí, poco a poco vamos siguiendo el camino que otros han empezado a abrir, pero nos quedan muchas fronteras por romper y seguir avanzando como mujeres y como actrices- añade Alba.

Mònica: ¡Y como madres! Es complicadísimo –añade- dedicarse esta profesión si decides ser madre. Durante el embarazo, el posparto y después… ¿Y por qué? porque el cuerpo de la mujer sigue siendo muy importante como imagen. Los cánones de belleza que siempre ha exigido el mundo televisivo y cinematográfico a menudo no ayuda demasiado a la autoestima. ¿Tienes que mantenerte siempre bonita? ¿joven? ¿qué significa cuidarse? Yo he aprendido que esto no debe ir conmigo, ni como mujer ni como actriz. Siempre podemos crear un personaje que ayude a construir esa ficción e imagen que quieren. Pero en la ficción. En mi día a día no tengo ninguna obligación (ni quiero) mantener ese rol. Quiero seguir siendo libre de estos estereotipos y exigencias. Y esto no me hace menos actriz.

– Sí, todas somos víctimas de la dictadura de la belleza…. y pese a ser feminista sé que formo parte de este engranaje y me considero víctima de esta presión del sistema capitalista y heteropatriarcal-reflexiona Montse– Y no hablemos de algunas prácticas que se hacían con toda normalidad…..

ESCUELA DE TEATRO E INTERPRETACIÓN DE BARCELONA

– Exacto. Nuestra generación (y las anteriores) –sigue Mònica– se acostumbró a ciertas maneras de hacer y a ciertas prácticas, tanto cuando estudiabas como ya trabajando. Y no encontramos la fuerza social ni tuvimos el apoyo institucional suficiente para poder cambiar las cosas. Han tenido que pasar algunas décadas para que yo, para que nosotras, mi generación, nos diéramos cuenta de que habíamos estado sufriendo acoso tantas veces…! ¡O habíamos sido cómplices tantas veces! Yo lo he sufrido como mujer y como actriz. Y llegué a pensar que esto me servía para hacerme fuerte. Pero nadie protegía a nadie. Todo seguía siendo «normal». La cultura del miedo y de la vergüenza.

-Yo confieso- dice Montse– que el fenómeno MeToo me abrió más los ojos. Como mujer no era del todo consciente de ello, a veces no veía que se me trataba de una determinada manera. Es increíble porque piensas… ¿incluso en una profesión tan liberal y abierta como la nuestra pasan estas cosas? Pues sí. En realidad estamos desenmascarando estructuras de poder que no quieren cambios. Éste creo que es uno de los retos más importantes del feminismo.

– Yo tengo que decir-afirma Núria que hasta ahora ha estado, al igual que Emma, escuchando y asintiendo a lo que las demás decían– que yo del feminismo he aprendido (y sé que suena como muy rotundo) a ser mujer. A medida que he ido haciéndome mayor, he tomado conciencia de lo que implica haber nacido como tal. Cuando era más jovencita, no me hice a la idea. Las protestas que llevaba a cabo siendo adolescente nunca pasaron, de forma específica, por la lucha en contra del patriarcado. Al menos, yo no me hacía cargo. En la escuela en aquellos años no hablábamos de feminismo. Con los amigos no hablábamos de feminismo. Y, en casa, luchábamos otras batallas. El movimiento quedaba lejos de lo que era mi cotidianidad. A medida que ha ido pasando el tiempo, el feminismo (y sobre todo la experiencia) me han enseñado a sufrir, a luchar, a reivindicarme, a expresar y, por encima de todo, a amar.

– Yo sí me siento de lleno en esta revolución, también de manera generacional –dice Emma, que apenas tiene veinte y pocos. A raíz de adentrarme en la lucha feminista (y de informarme sobre otros), soy cada día más consciente de mis privilegios, de las estructuras sociales y del sistema que nos acoge. Como actriz y creadora yo, particularmente, considero fundamental dar voz a historias diversas, historias de mujeres, ceder espacios a los que no se les asigna de base, tratar de entender el mundo y el teatro desde todos los prismas posibles.

Alba: Totalmente de acuerdo. Desde los escenarios y también desde el mundo audiovisual, y sea el género y el formato que sea, es necesario ser altavoz de un discurso de feminismos. Ya sabemos que todo es política y hoy creo que no se puede hacer otra cosa. Para mí, por ejemplo, ser mujer y crear y actuar en teatro familiar me parece una responsabilidad y una oportunidad –explica. Sin embargo, debo decir que es muy difícil acceder a espacios de exhibición o de creación. Las mujeres no tenemos las mismas oportunidades que los hombres, aunque las políticas de igualdad están trabajando para cambiar esto.

-«El talento no tiene género, pero la oportunidad sí.», que dicen- añade Montse.

Núria: Además, si eres mujer no puedes permitirte ser mediocre. No puedes permitirte fallar. Tienes que ser brillante. Demostrar todo el rato que no estás ahí por la «cuota de género» sino porque tienes talento.

-Y si a esto le sumas la invisibilidad y el techo de cristal ya tienes todas las dificultades del mundo –apunta Mónica. Me parece importante remarcar que, aunque ahora se está haciendo más ruido, hace años que las mujeres luchamos (a menudo de forma invisible) para cambiar las cosas.

– Sí, y además, tener presente que no sólo lo hacemos por nosotros – dice Alba– sino también, por las que vendrán. Y recordar esos caminos no los construimos solas. Para mí, la sororidad ha sido uno de los más importantes aprendizajes del feminismo.

Emma: Totalmente. Es increíble cuando generamos red, cuando hacemos piña por y para nosotros mismas. Creo que éste es el futuro y lo que me hace tener esperanza: ver cómo crecen las redes de mujeres en el arte y en otros ámbitos. Y también la inquietud de nosotros, los jóvenes, y de las nuevas generaciones que van a venir. Queremos llamar a cosas nuevas, sin dejar atrás luchas comunes e intergeneracionales. Y no dejar de revisarse nunca. Siempre hay algo que tomar y una voz nueva a la que escuchar. Creo que el futuro que viene es para las creadoras, para las mentes inquietas, o así quiero verlo yo, como mínimo- todas ríen, en complicidad – No, de verdad, veo un futuro difícil pero muy reconfortante el camino.

– ¡Por supuesto!- salta Núria– dicen lo que el futuro es femenino, ¿no? Pues también debe serlo el arte. El teatro necesita de nuestra humildad, de nuestra valentía, compromiso y dedicación. Yo imagino la profesión liderada por mujeres que nos sigan haciendo emocionar. Mujeres que puedan remover la conciencia de la sociedad. Mujeres que puedan abrir mentes y cambiar vidas. Mujeres que, mediante la representación de las pasiones humanas, hagan del mundo un lugar más empático donde las emociones no sean el gran enemigo sino que puedan servirnos para conocernos mejor y valorarnos más.

Montse: Están saliendo proyectos potentes en el ámbito femenino. Diría que estamos en el buen camino, pero todavía hay mucho camino por recorrer. Aún parece que existe un género que es el de “películas de chicas” y no debería ser así. De todas formas, yo siento un profundo agradecimiento a todas las actrices y mujeres que nos han precedido, por todas las luchas ganadas.

Emma: ¡Por supuesto, sí! Yo les agradezco profundamente el haber abierto el camino, haber roto con lo establecido, haberse hecho escuchar y no haberse conformado con lo que se suponía que debían ser, sobre todo imaginando la dificultad de tomar la decisión de dedicarse a cualquier cosa que se alejara de lo que era más habitual….Y también les pediría que cedieran espacios…. que escucharan qué tenemos que decir la nueva generación de actrices, desde el respeto más absoluto, lo digo, ¿eh? Sería maravilloso que juntas aprendiéramos a aprender unas de otras.

¿Y qué les diríais a las actrices que venden?

– Yo les diría (y me lo estoy diciendo a mí misma también)- explica Emma– que escucharan a estas actrices, que retuvieran el máximo de ellas y de lo que las rodea, en general. Que escuchen y observen mucho y que, después, se atrevan. Que no tengan miedo y que exploren, que tomen decisiones. Y que olviden todo lo que nos han inculcado como niñas y mujeres de las que debemos competir entre nosotros. Cuantas más mujeres compartan tu vida, tu trabajo, te ayuden, te dirijan, te canten, te escuchen… más rico será el resultado.

– ¡Sí! – dice Núria– Y que sigan haciendo crecer nuestro nombre. Que sigan reivindicándonos y haciéndonos sentir. Que no hay arte sin corazón ni cariño y que las mujeres de esto, vamos bien servidas.

-Pues hacemos un brindis, ¿no? – propone Montse.

Se ríen, se miran, cómplices. Lo tienen claro:

– Todas: ¡Por un teatro libre, feminista y diverso!

La lucha sigue.