Teatro con perspectiva de género en el timbal

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Teatro con perspectiva de género.
El timbal, escuela de teatro de Barcelona

 

Somos muchas las organizaciones del sector cultural que defendemos y trabajamos para repensar la cultura en clave feminista. El machismo en el teatro, y en el mundo, evita los espacios donde justamente se pueden crear y visibilizar nuevos referentes y formas de hacer. Por eso es vital que tanto programadores/as como creadores/as o escuelas como el timbal de donde salen las hornadas de profesionales podamos incorporar esta perspectiva de género feminista e inclusiva.

 

Y esto no significa llevar a escena temas «de mujeres» -(¿cuáles son los temas de mujeres, por cierto?) – sino, como bien plantean nuestras compañeras de Nus Teatre– «poder plantearse preguntas difíciles que proponen los feminismos contemporáneos, fundamentados en el antiracismo, el anticapitalismo y la no jerarquía; y que cuestionan la matriz de género, la heterosexualidad obligatoria y los privilegios». Y quiere decir, también, poder ofrecer herramientas y una mirada crítica a nuestros alumnos y alumnas, que les permita generar nuevos relatos más allá del relato patriarcal.

Queremos, en este día, recuperar algunas de las definiciones y reflexiones que nuestras compañeras cooperativistas de Nus Teatre comparten en su acertadísima guía «Hacia un Teatro Feminista» y que podéis encontrar en su web (https://nus.coop/ ), donde también ofrecen formación y acompañamiento . Para nosotros ha sido una herramienta de difusión muy esclarecedora y didáctica y se ha convertido en una forma de generar debate y reflexión entre profesorado y alumnado.

Teatro con perspectiva de género el timbal

¿Pero qué es la perspectiva de género?

«El término perspectiva de género define una forma de mirar a nuestra sociedad en relación con la construcción sociocultural hegemónica según el género y las relaciones de poder que se establecen en torno a la identidad que se asigna a cada persona». Esta forma de mirar nos permite poder tomar conciencia de las situaciones desiguales que se generan de forma habitual en función del valor sociocultural que se otorga a las diferentes identidades en cada sociedad.

Vivimos en un sistema cisheteropatriarcal que ordena normativamente nuestras identidades de género reconociendo sólo las categorías «hombre» y «mujer» según el sexo asignado al nacer (macho o hembra) y apunta dos posibles identidades de género, masculina y femenina, profundamente marcadas por estereotipos y determinan que la relación entre ellas es únicamente heterosexual.

Esta mirada otorga más poder y privilegios sociales a las personas asignadas a hombres que encajan en el modelo de masculinidad, y sitúa a las mujeres en una posición de desigualdad por medio de violencias interpersonales y estructurales de todo tipo. Además, invisibiliza a las realidades intersexuales, así como excluye y marginaliza las identidades no normativas (trans, no binaria, etc.) y orientaciones del deseo no heterosexuales.

Es necesario pues, para poder cambiar esta realidad, también desde el teatro, naturalizar la existencia de la diversidad sexual y de género, y asumir que el hecho de no reconocerlas provoca situaciones de desigualdad de poder y violencia en la vida de las personas. En este contexto, el siguiente paso es asumir que las personas que cumplen con la heteronormatividad tienen privilegios y espacios de poder en relación al resto. Revisar nuestros privilegios y reflexionar sobre ellos nos permitirá corresponsabilizarnos ante situaciones de injusticia y desigualdad.

8M el timbal

El patriarcado en nuestro sector

En el teatro, inmerso en nuestra sociedad, también el patriarcado está presente. Sin embargo, al mismo tiempo, en el sector de las artes escénicas perviven un imaginario y unas (malas) prácticas que no sólo favorecen dinámicas de discriminación y violencia hacia las mujeres y las disidencias de género, sino que las desdibujan e invisibilizan, lo que dificulta la identificación y denuncia por parte de las personas que las padecen. «En las artes escénicas- añade nuestra compañera y profesora Denise Duncan– venimos de una larga tradición racista, machista, colonialista, heteronormativa y, aunque se están dando pasos, hay que sacudir la base».

El mundo de la cultura y las artes escénicas siempre se ha considerado un sector liberado, con una mirada abierta y desinhibida. Esta imagen de sector bohemio, en el que se trabaja con el cuerpo sin tabúes ni pudor, dificulta identificar y poner límites a ciertas actitudes y prácticas abusivas. Una de las características de las escuelas o espacios formativos de teatro es que, a menudo, el profesorado está integrado por personas que, en un futuro más o menos lejano, podrán dar trabajo o oportunidades a su alumnado. Esto hace que se acentúen las diferencias de poder siempre existentes entre profesorado y alumnado, lo que genera relaciones (o expectativas de relación) fuera de las aulas, que pueden convertirse en un buen caldo de cultivo tanto por el abuso de poder por parte del profesorado, como por el silencio de las víctimas, que a menudo se callan por miedo a quedarse «fuera del sector».

Desde el timbal trabajamos por el respeto y compromiso con estos valores feministas, desde la formación continua del profesorado hasta la revisión y mejora de protocolos año tras año, además de incorporar cada vez más dentro de la transversalidad de las asignaturas que impartimos, la mirada con perspectiva de género.

teatro feminista el timbal

 

Hacia un teatro feminista

Uno de los rasgos fundamentales de el timbal es imprimir en nuestros y nuestras actrices el carácter de creadores/as y la responsabilidad social que esto implícitamente tiene. Por tanto, durante toda la formación y específicamente en asignaturas como Taller de Creación, Introducción al Análisis Teatral o Proyecto Integrado ofrecemos herramientas que ayudan a poder detectar si el alumnado está trabajando con perspectiva de género y qué mensajes se están o no perpetuando desde el escenario, así como para poder preguntarse cómo se están organizando a nivel de funcionamiento de trabajo en equipo y si están (estamos) atrapadas dentro de la lógica patriarcal.

Os compartimos aquí algunas de las preguntas que deberían responderse para poder entrenar la mirada en clave de género a la hora de crear o analizar un espectáculo que, desde la Guía «Hacia un teatro feminista», nos proponen las autoras.

  • ¿Has creado en tu equipo de trabajo un clima de confianza donde todo el mundo puede expresar sus opiniones con respeto?
  • ¿Cómo has organizado las sesiones de creación/ensayo? ¿Has incorporado medidas de cuidado?
  • Fuera del espacio de trabajo, ¿has utilizado tu rol para hacer cosas que no corresponden a tu trabajo?
  • ¿Cómo has decidido qué intérprete encarna a cada personaje? ¿Con qué criterios? ¿Vienen determinados por el texto?
  • ¿Qué características tienen los cuerpos de las personas intérpretes que has elegido? ¿Existe diversidad de cuerpos en escena?
  • ¿Escuchas con mayor interés y atención las ideas o respuestas de los hombres?
  • ¿Tratas diferente a las personas intérpretes en función del papel que interpreten? Si un hombre interpreta a un personaje femenino, ¿le hablas diferente?
  • ¿Cuántos personajes hombres hay? ¿Y mujeres?
  • ¿Existen personajes con identidades no binarias?
  • Cuando das indicaciones desde dirección, ¿hablas igual a todo el mundo?
  • ¿Hay diferencias en cómo te diriges a los intérpretes en función de su género?
  • ¿Sueles hablar con desprecio?
  • ¿Tienes problemas para gestionar la impaciencia?
  • Cuando algo no te gusta o no se está haciendo como quieres, ¿cómo lo comunicas?

En definitiva, incorporar una mirada feminista como creador/a o como espectador/a exige plantearse la visión propia del mundo , abrirse a nuevas perspectivas y entender que la cultura hecha por mujeres y disidentes de género no sólo es relevante para ellas, como se tiende a pensar erróneamente, sino para todos, «porque ellas también definen lo universal para el ser humano».

 

Fuente: Guía Hacia Un Teatro Feminista (Nus Teatre Coop).